Gracias Carlos.
Solo en la vida, el síndrome de Asperger
18 marzo, 2012
Y ya que vamos a hablar de la soledad, o del sentirse solo, que no es lo mismo, “Ma solitude” de Georges Moustaki puede ser una buena compañera para este viaje, si quieres:


Al no ser una enfermedad, no tiene cura, pero sí tratamiento.
Un diagnóstico acertado y precoz es lo que más les puede ayudar a evitar el sufrimiento de vivir aislados y sintiéndose incomprendidos, terriblemente incomprendidos. Su drama es que el síndrome de Asperger (SA) es muy difícil de diagnosticar, y que es un gran desconocido incluso para muchos médicos y educadores. Este síndrome vive con nosotros, está a nuestro lado, entre nosotros, pero no lo vemos. Los Aspies son diferentes y, sobre todo, están en minoría, a pesar de que son muchos. Necesitan más tiempo y explicaciones que los demás para entender las cosas. Necesitan que se respeten sus momentos de soledad. Pueden ser tan felices como el que más. Para ello tan solo necesitan que los demás comprendan y respeten su diferencia. Que tú y yo comprendamos y respetemos su diferencia.

Las principales características que presentan los Aspies incluyen varias de estas:
Problemas de socialización
Sin conciencia de los sentimientos e intenciones de los demás
Concepción literal del lenguaje
Hipersensibilidad hacia ruidos, olores, etc.
Dificultad para hacer y mantener amistades, especialmente con los de su misma edad
Dificultades para mantener una conversación normal
Tono de voz monótono, a veces, o con entonaciones no acordes con la situación
Movimientos torpes o poco coordinados
Lenguaje pedante y repetitivo
Memoria muy desarrollada, especialmente para los pequeños detalles
Interés absorbente por algunos temas determinados
Problemas de sueño

A partir de ahí es cuando empieza el calvario para esos padres que sienten que su hijo es diferente aunque, muchas veces, intentan negarlo pensando que son cosas de la edad, que con el tiempo ya se le pasará, que los raritos son los otros niños… Aparecen todos los miedos. Los mecanismos de defensa del ser humano son muy fuertes, y el de la huída, la negación de la realidad en sus más diversas formas, es uno de los más potentes. Pero el tiempo es tozudo, y el proceso normal de desarrollo de los niños imparable y, tarde o temprano, empiezan a reconocer lo que desde el primer momento temían: que su
hijo es diferente. A veces es el profesor el que les pone sobre aviso, pero normalmente ese aviso no les coge de sorpresa. Llegados a este punto, al punto en el que se reconoce abiertamente que el niño es diferente, empiezan a buscar soluciones. Debe ser alguna enfermedad y la vamos curar, es el mantra al que se aferran. La visita al pediatra no suele aclarar las cosas y una segunda, tercera o cuarta opinión suele ser requerida. Tras ese periplo de visitas y más visitas llega el turno a los psicólogos infantiles, donde puede repetirse el proceso, aunque de lo que se habla ya en este momento es de cosas que los padres ni siquiera habían oído jamás: que si puede ser un problema de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), autismo leve, etc. La dificultad del diagnóstico Asperger puede hacer que los niños reciban tratamiento farmacológico para otros trastornos que nada tienen que ver con el Asperger y que no solo no lo curan, sino que pueden tener efectos secundarios perjudiciales para ellos.


Su dulce sueño de tener un hijo maravilloso y triunfador va dejando paso a una amarga sensación de preocupación y derrota. En más de una caso la convivencia familiar se hace imposible. Aparecen las culpabilizaciones y los victimismos. Y cuando, al fin, en el mejor de los casos, aciertan a diagnosticarle, a la euforia inicial de saber por fin qué es lo que le está
pasando a su hijo, le sigue el dolor de saber que no es una enfermedad, y que por eso no tiene cura. Los mecanismos de negación, impotencia, culpa, enojo, rabia y de sensación de pérdida definitiva del hijo que habían soñado aparecen de nuevo y con más fuerza. Es el amor que sienten por su hijo el que les hace superar todas estas dificultades para llegar a la aceptación de la realidad, paso imprescindible para poder hacerle frente.

Cuando la palabra Asperger entra en sus vidas es todo un mundo nuevo el que descubren, un mundo del que, como la inmensa mayoría del resto de mortales, no tienen la más mínima idea.

Empiezan a recibir información, a documentarse, a tomar, por primera vez, parte activa no en la búsqueda de soluciones al problema de su hijo, sino en la solución del problema de su hijo. No tiene cura, pero sí tratamiento, un tratamiento que puede mejorar sensiblemente la funcionalidad de su hijo para vivir en una sociedad dominada por los neurotípicos. Este tratamiento combina programas de intervención psicopedagógica, programas de aprendizaje, programas de intervención en la mejora de las funciones ejecutivas, de planificación y de organización del individuo. En ese mundo que acaban de descubrir, los padres se enteran de que no están solos, de que hay otros muchos niños a los que les pasa lo mismo que a su hijo, que hay otros muchos padres que han pasado por donde ellos han pasado, que hay asociaciones y federaciones de Asperger donde acuden en busca de ayuda, y para ayudar a todos los que aún están en el camino por donde ellos ya han pasado.

Empiezan a recibir información, a documentarse, a tomar, por primera vez, parte activa no en la búsqueda de soluciones al problema de su hijo, sino en la solución del problema de su hijo. No tiene cura, pero sí tratamiento, un tratamiento que puede mejorar sensiblemente la funcionalidad de su hijo para vivir en una sociedad dominada por los neurotípicos. Este tratamiento combina programas de intervención psicopedagógica, programas de aprendizaje, programas de intervención en la mejora de las funciones ejecutivas, de planificación y de organización del individuo. En ese mundo que acaban de descubrir, los padres se enteran de que no están solos, de que hay otros muchos niños a los que les pasa lo mismo que a su hijo, que hay otros muchos padres que han pasado por donde ellos han pasado, que hay asociaciones y federaciones de Asperger donde acuden en busca de ayuda, y para ayudar a todos los que aún están en el camino por donde ellos ya han pasado.


n mucho antes…
Y además, se entera de que Aspies como él han llegado a ser personas muy importantes dentro de la sociedad: Albert Einstein, Isaac Newton, Charles Darwin, Al Gore, Andy Warhol, Glenn Gould, Bob Dylan, Bill Gates, Daryl Hannah, Dan Aycroyd… Ser Aspie no significa que vayas a ser alguien como ellos, pero sí quiere decir que ser Asperger no te impedirá serlo.
El mundo del cine y la televisión ya han empezado a incorporar el síndrome de Asperger a sus temáticas. La serie The Big Bang Theory (Big Bang, en España), por ejemplo, está protagonizada por Jim Parsons, que da vida al Doctor Sheldon Cooper, que presenta claros síntomas de Asperger. Los guionistas nunca lo han admitido, aunque Parsons, ganador del Emmy 2011 al mejor actor de comedia por este papel, siempre ha reconocido que para preparar su personaje se documentó sobre Asperger y conoció a varios Aspies, que le aportaron la base de su Dr. Sheldon Cooper. Las características de los Aspies pueden provocar situaciones realmente hilarantes, por lo que su utilización, hasta ahora, se ha centrado mucho más en la comedia que en el drama. Aquí tienes, por ejemplo, el trailer de Adam, un claro exponenete de la utilización cómica de las meteduras de pata de los Aspies, las “aspiecagadas” que sarcásticamente bautiza en su blog Tamara, la chica del primer video que has visto.
Sin embargo, ha sido una película de animación, “Mary & Max”, la que mejor ha tratado el Asperger hasta ahora. Cuenta la historia de una amistad entre una joven neurotípica y un Aspie ya mayor. Fíjate en esta deliciosa escena cómo Max, el Aspie, interpreta literalmente el mensaje que hay sobre la mesa de la consulta del dentista (Por favor, tome asiento), y aparece en la siguiente secuencia con un asiento entre sus brazos cuando vuelve a casa en el metro, o la guía de expresiones faciales que dice que tuvo que hacerse de pequeño para poder interpretar a los neurotípicos…
He tenido la inmensa suerte de conocer a los padres de un niño Asperger. Son ellos quienes me han enseñado la realidad de este otro mundo invisible del que muchos ni siquiera habíamos oído hablar. Son muchas las cosas que he aprendido gracias a ellos, muchas las cosas que me han enseñado, pero una por encima de todas: que no hay dificultad que no pueda vencer el amor. El video que vas a ver ahora está hecho por ellos, por sus hijos y por otras personas Asperger. Cuentan su historia. Hablan de lo que más quieren, de su hijo. Nos cuentan sus sueños. Comparten con nosotros su esperanza y su inmensa generosidad. Nos enseñan cómo transformar el dolor en belleza. Y, por encima de todo, nos recuerdan lo maravilloso que es vivir.
Quiero acabar esta entrada cediéndoles la palabra a esos padres publicando una carta que han escrito. No es una carta cualquiera. Es la carta que han escrito a su hijo, la carta que, desde el fondo de su corazón, nos escriben a todos nosotros.
”Hola hijo mío, Verás, quiero dejar testimonio escrito de lo que siento. Sé que con tus nueve añitos, a día de hoy, no entenderás mis palabras, pero estoy segura que algún día, cuando seas un hombre, sabrás entender mis sentimientos aquí escritos… Lo primero: perdóname, pues sé que no he sido la mejor mamá del mundo y, a consecuencia de ello, no supe entenderte hasta hace poco. Podría echar la culpa a la falta de información, quizás a mi falta de medios o, por qué no, a mi propia ignorancia intentando suplir con amor un evidente problema que nunca quise ver… ni mucho menos reconocer. Estuviste completamente solo todos estos años… Alex, te fallé, perdóname. Intentaré tener más paciencia, aprenderé a entender tus mensajes, estamos juntos, ya nunca caminarás solo, aprenderé a valorar más lo que te gusta, gracias a Dios y a tu profesora Noelia Llopis que me puso en el camino del entendimiento y me explicó lo que ella creía que te ocurría… No se equivocó, tienes síndrome de Asperger. Claro que antes, hijo mío, te llevé a médicos, incluso de pago, estaba desesperada, Alex, mi amor, no te entendía, perdóname. Ahora cielo vamos a dar pasos juntos. Sé que sufrirás acoso escolar, estaré a tu lado y con suerte encontraremos profesores como Noe. Realmente debería ser así, pero en cualquier caso estamos aquí. Hay gente a los que nos importáis. Formas parte de un colectivo asperger rodeado de neurotípicos. Tendrás que esforzarte en entenderlos pues ellos no te entenderán a ti, siempre te verán diferente. Sí hijo, eres diferente, pero también muy especial y, si luchas y tienes confianza en ti mismo, posiblemente desarrollarás alguna cualidad que será notoria, pero Alex, mi niño, siempre te querré, con todo mi corazón, seas un genio o un jardinero, pues me consta el corazón que tienes y sé que te convertirás en un gran hombre… Te quiero, hijo.” |
4 comentarios:
Muchas muchas gracias por responderme! Voy a tomar tus consejos, espero que me vaya bien. Un abrazo y nuevamente gracias :)
En qué consiste el tratamiento de un adulto?
Qué tipo de apoyo necesitan en su relacion de pareja?
Los Asper bien tratados de acuerdo a su estadío pueden hacer tareas, integrarse, casarse y aún tener hijos. Todo ello lo hacen con más atención y cuidado que una persona "normal" Solo necesitan estímulo, apoyo, paciencia y mucho amor que es lo que brindan incondicionalmente. Saludos.
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