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18 abr. 2011

El socializador

Hace tiempo que habíamos intentado introducir como medio socializador el coleccionismo de cromos pero el interés fue escaso y la opción del cambio totalmente inviable.

Este año, quizás por la edad, o por tener tanto el niño como nosotros ya por fin claro que el "no saber que pasa" se llama asperger y que tenemos medios y tácticas en desarrollo, volvimos a intentarlo.

La elección han sido, unos cromos de una especie de friki-monstruos con los que el niño gusta de jugar:
Los Invizzimals.

Los pasos que hemos seguido han sido:

1º- Llevar un cromo repe a clase con idea de sacarlo en uno de los espacios muertos entre clases, así sus compañeros más allegados lo ven y se inicia el contacto de las preguntas típicas de ¿tú coleccionas estos?
El primer cromo fue así cambiado con uno de los escasos "amigos" que tiene.

2º- Tras comprobar que cambió el cromo y verle tan feliz por ello, el segundo paso ha sido gastar más dinero en sobres y tener más repetidos (debo ser la única madre que se alegra por ello) que se lleva en un sobrecito de plástico (para que no se le estropeen jejeje).
Al sacarlos en el recreo el amigo ya ha informado a otros compañeros de su misma aula de que Santiago tiene cromos y se produce el acercamiento de estos a cambiar con él.

3º- La rutinilla de cambio con sus compañeros de aula se ha establecido y es el momento de dar el siguiente paso, que ha consistido en sacar los cromos en el patio y ayudado por el amigo, cambiar con otros niños del colegio.
Este paso lo da solo acompañado por el amigo pero ha cambiado ya con niños de otros cursos que se le acercan, e incluso se sienta en el patio con el amigo y algún conocido más a mirar los álbunes y cromos que trae el resto.

No ha conseguido ir solo a cambiar los cromos pero de momento nos conformamos con el gran paso que supone imaginarle decir " nole sile nole sile" aunque sea en susurros.

4º- El paso definitivo lo dimos por fin este domingo, día de rastrillo. 
Llevo varias semanas intentando que diga si a ir a una zona del mismo donde los críos cambian cromos; todas las respuestas hasta ahora fueron un no, pero por fin se ha resignado a ir.

La zona está llenita de gente y aunque se le notaba tenso, sin pronunciar ni una sola palabra ha comenzado a mostrar sus cromos a otro niño. Al principio no fue capaz de abrir la boca, poco después pasó a señalar los que no tenía y tres niños después, con un hilillo de voz, ya era capaz de decir "este no lo tengo".

No hemos estado mucho rato ya que se empezó a agobiar, porque la verdad es que hay mucha gente y los niños además "se acercan mucho" para ver los cromos, pero se ha portado como un campeón soportando que incluso le agarrasen del brazo.

Y lo más importante, visto el resultado, ha decidido que otro día volveremos.

1 comentario:

fonsilleda dijo...

Buen trabajo el tuyo, creo yo, pero sobre todo, estupendo por tu hijo. Objetivos conseguidos poco a poco.
Me alegro.
Bicos